3 tristes tigres

Querido amigo, 
hace tiempo que no hablamos,
la vida se nos pasa desbordados
por lo mundano.

Quisiera compartir contigo
todo lo que he encontrado,
cómo ha cambiado mi vida,
aunque la verdad,
mi vida, no ha cambiado.

Quisiera contarte que me he renovado, que me renuevo cada día, y que todo,
todo, me resulta mucho más claro.

Sé que pensarás que estoy loca, que
he perdido el poco juicio que tenía,
lo sé, porque yo también
lo hubiera pensado.

Querido amigo,
cuán estrechos esos zapatos,
no lo supe hasta que los dejé a un lado.

Ese día me miré avergonzada;
cuánta soberbia disfrazada de razón,
cuántos prejuicios abanderados
de tolerancia.
Cuánta tiranía mal llamada libertad.

Me sentí obtusa, estafada, ignorante, y
de estrecha mirada.

Ese día entendí, que
me había quedado en la superficie instalada,
haciéndome las preguntas equivocadas,
conformándome con respuestas que no necesitaba.

Mi querido amigo,
seguramente no estarás entendiendo nada,
“¿Y esta loca, ahora, de qué me habla?”

Quisiera pedirte que te detengas
un instante,
de verdad, no va a pasar nada.
No sigas en la trampa de la rueda,
baja y amplía tu mirada.

Atrévete a escuchar a tus otros,
sin prejuicios, con la vista despejada.
Descubrirás que no es tanto lo que nos separa, y
mucho lo que nos hermana.

Quizás te sorprenda encontrarte en el reflejo de ese que despreciabas,
escucharte en boca de aquel,
al que ni tan siquiera mirabas.

Querido amigo,
hay un mundo entero esperando
tu regreso,
una vida nueva,
un te quiero.

3 tristes tigres – (Sin Voz)


Más cosas…