A veces, llego tarde

Mi querida amiga, 
te debo tantos versos,
tantas palabras,
por tanta luz en mis desiertos.

Me resulta imposible recoger en unas líneas tu inmensidad,
sé que no lo ves,
que no reconoces tu grandeza;
ese faro, esa luminaria, que
eres para tantos como yo.

Pero sí, así es, tienes un Don;
acompañado de una generosidad infinita,
sincera, bendita.

Eres un regalo,
un Ferrari de esos,
que a algunos privilegiados, nos enviaron.

No me llegan las palabras,
cada frase se me queda corta,
solo quiero decirte GRACIAS.

Gracias, por hacer de mi vida un lugar en el que ahora quiero permanecer,
por enseñarme a aprender, a soñar, a mirar, a ver.

Gracias por quererme tal cual,
sin pero, peros,
ni tal y tal.

Gracias por ser, por estar,
por hacer de este mundo un mejor lugar.

Gracias por tu amistad.

A veces, llego tarde. – Easter Egg


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