Agua

Un día, empiezas, 
casi sin darte cuenta, 
el descenso al fondo del pozo. 

Inconsciente de la velocidad
a la que te hundes. 

Intentando frenar el agua, que 
va llenando el pozo,
tu mente no da para más. 

Es un esfuerzo inútil, 
se escapa entre tus dedos. 
Tus manos se entumecen,
resistes, debes hacerlo.

Tienes frío. 
Escuchas ecos de voz que 
parecen inalcanzables.

No encuentras ni la fuerza 
ni las ganas de seguir. 

Te nace de lo más profundo un: 
yo por mi ya, a ver, 
aprovechada la vida está, 
y estoy cansada de cojones 
así que,
bajar la persiana, igual
ni tan mal.

Pero No, no toca.
Apartas la idea, 
no porque quieras 
sino porque es lo que toca.

Y ahí te quedas, 
estirando el cuello para coger aire,
en suspensión. 

Es un círculo vicioso, 
estás atrapada, 
el agua te supera.

No era consciente, 
seguía hundiéndome.

Como si el suelo, 
se abriese bajo mis pies.
La caída libre fue inevitable.

Sin control,
golpeándome contra todo 
lo que cruzaba camino, 
bueno, malo, 
tanto da.

En ese momento, la inercia 
te convierte en un arma,
de destrucción.

No imaginaba,
todo lo que arrastraba conmigo.

Por fín tocas fondo, 
o eso parece, 
te da miedo preguntarte ¿algo más? 
porque lo cierto es, 
que a estas alturas, 
sabes bien que siempre queda sitio para más. 

Solo sabes, que de momento, hasta ahí has descendido.

La luz escasea, 
pero sientes los escombros bajo tu cuerpo, 
todo lo que has arrastrado contigo, 
cada pieza que se ha desprendido en medio del caos. 

Al mirar arriba, 
el destrozo te aterra, 
los cadáveres que has dejado en el camino, 
el dolor lo ocupa todo, 
estaba ahí, 
siempre lo estuvo, 
pero hasta ahora, no lo habías mirado a los ojos. 

Te asusta, 
te encoje, 
te desorienta, 
te bloquea. 

Duele,
tanto que no puedes pensar. 

Quieres huir, 
quieres llorar, 
quieres gritar ¡basta! 

Pero ahí te quedas, 
inmóvil, 
sintiendo el dolor que has ido escondiendo, 
y que ahora forma una estupenda montaña de mierda bajo tu trasero.

Deberías levantarte pero, 
lo cierto es que en ese momento 
estás sentada sobre los restos de las razones que tenías para hacerlo, 
desde ahí, no parece quedar nada en pie.

Ni tan siquiera te reconoces. 
Te has difuminado. 
Hacerte una bolita y dejarte ir es tentador.

Pero no. 
Por una vez lo sé, 
ni la más remota idea de cómo, 
ni por dónde empezar,  
pero ahora lo sé.

Quiero volver a levantarme. 
Y la razón ya no está fuera, 
el motivo soy yo, 
mi vida,
volver a ser. 

Porque nadie te dijo que sería fácil, 
sólo que merecería la pena.

Agua - Kintsugi 01 (Cara B)

Más cosas…