fiat
Regresar a la Paz,
a la calma,
al sosiego del silencio;
escuchar tu voz de nuevo.
Reconocer de tu mano, que
hay heridas aún sin sanar,
que hay puertas sin visitar.
Que el ruido es, tan solo,
una forma del miedo,
del temor al silencio,
a escuchar tu llamada,
a volverlo a intentar.
Asusta, es cierto,
da vértigo.
¿Qué esconderán esas puertas,
que nunca me atreví a cruzar?,
¿quién me espera?
Pero, para mi sorpresa,
el temor se ha disipado,
de tu mano, a mi lado.
La ansiedad desaparece
cuando reposo y te busco,
cuando vuelvo a la luz, que
me has regalado.
Y sí, sigo tropezando,
confundiéndome entre el ruido,
desubicando mi camino.
Sin embargo, un susurro,
una voz inesperada
me recuerda tu llamada,
mi compromiso contigo.
Contigo – (fiat)




