Domingo 30 de junio

Haciendo amigos. Algunas situaciones me hacen reflexionar, no soy de las que miran para otro lado, y eso la verdad, no es del gusto de todos.


Al parecer, las cosas han cambiado mucho.

Recuerdo cuando era niña, era un trasto, pero muy trasto, no paraba de inventar.

Jugaba mucho a solas, podía entretenerme horas, tenía muchísima imaginación que combinaba muy bien, con una curiosidad inagotable.

Una combinación explosiva, porque no paraba de inventar, algo que en sí mismo no tiene nada de malo, salvo por un pequeño matiz.

Era una inventora con el criterio de una niña.

Los límites, las consecuencias, el impacto... eran conceptos que ni tan siquiera cruzaban mi imaginación. Yo, era feliz explorando.

Me gané muchas regañinas, y no pocas llamadas de atención.

Así es como fui aprendiendo normas de convivencia social, a jugar de forma segura, a cuidar de los demás, a cuidar de las cosas...

"Las cosas no son de quien las tiene, sino de quien las cuida"

La mítica frase de mi abuelo que se me grabó a fuego.

Algunas veces, no pocas, la llamada de atención llegaba de algún vecino, y ahí la cosa se ponía fea.

"No se lo digas a mi abuela, por favor" suplicaba.

No funcionaba.

"¡Qué vergüenza que te tenga que llamar la atención la vecina!, esas cosas no te las enseñamos en casa, castigada."

Así remataba la historia mi abuela.

No sé cómo evolucionará esto, pero si ya no podemos decirle a un niño, que no está bien derrochar el agua, la cosa no pinta nada bien.

Domingo 30 de junio – Morning pages


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