Manos Vacías

Este año, llego a la Navidad, 
sintiéndome como el Pastorcillo, que
llegó a Belén con las manos vacías,
pensando que no tenía nada que ofrecer.

Así que como él,
extiendo mis manos, y
os entrego lo que poseo, que
también me ha sido dado;
de entre mis Dones estos versos,
para agradeceros el amor, el apoyo, y la ayuda,
que me habéis prestado.

Para deciros que todos y cada uno,
permanecéis en mi corazón;
todos con los que he caminado,
y todos con los que, este año,
caminaré de nuevo.

¡Feliz Navidad!

Manos Vacías – Corazones repletos


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