fiat
Hoy no quiero dormir,
no quiero dejarte,
déjame que me quede un ratín;
no mucho, lo prometo
solo un poquitín.
Lo suficiente para encontrarle
un lugar a tanto amor,
que ahora no sé bien dónde ubicar.
A la emoción que me desborda el alma,
a esta vida renovada, que a ver,
entre tú y yo, no sé ni por dónde empezar.
Pero oye, fiat te dije y fiat mantengo,
que bien sabes tú que lumbrera no soy,
pero palabra tengo.
Ahora que, amigo, tú y tus cositas,
ya estamos de nuevo.
Ya sabes que confío,
pero has de reconocer,
que de ortodoxo tienes tirando a poquito.
Y aquí me tienes,
con un corazón desbordado,
el alma brincando desaforada,
y los párpados desafiando
algún reloj que por ahí anda.
¡Pero es tanto lo que me has regalado!
Has vuelto a llenar mi sendero de luces,
pavimentado mi camino de amor,
generosidad, humildad.
Me has abierto las puertas de una comunidad,
sin juicios ni prejuicios,
dispuesta a caminar conmigo,
con tu amor infinito,
que a nadie deja atrás.
Hoy me siento amada, elegida,
¿por qué?, tú sabrás,
que eres más listo que un ajo,
pero amada sin más.
Y doy gracias,
te doy gracias por cada Don,
por cada luz que ha tocado mi corazón.
Doy gracias a pesar de no entender nada,
de no alcanzar a comprender,
qué hice yo para merecer tanto,
tan pequeña, tan torpe,
tan corta de vista a veces,
metafórica y literalmente.
Pero aquí estoy diciéndote que sí,
que fiat,
a lo que sea que tienes pensado,
al camino que has reservado para mí.
Ni un pero, ni una coma quiero añadir.
Y si algún día flojeo, que lo haré,
tú ni caso, tú a lo tuyo,
que tu plan no sabré cuál es,
pero sé que mola más.
Gracias, por todas estas hermanas
que me has regalado,
por el cariño,
por recomponerme de nuevo.
Gracias.
Te quiero, y
quiero volar contigo.
No sé, pero sí – (fiat)




