versos dispersos
Todo cambia,
nada permanece.
Luces sobre los charcos,
asfalto coloreado a intervalos perpendiculares.
Blanco, oro, plata.
Sonatas visuales,
marcan pasos presurosos.
Escaparates de sabores,
recuerdos encadenados
¿A qué sabrán tus memorias?
El dulce olor a gengibre
descubre tu ausencia,
el vacío de tus risas,
pasado de tu presencia.
Presente tu recuerdo
eco de bromas pasadas,
manos ágiles sobre los fuegos,
fuentes rebosantes,
sabores hogareños.
Blanco, oro, plata.
Aprieto el paso bajo el agua.
Blanco, oro, plata.
La lluvia borra mis lágrimas.
Todo tiempo es tiempo pasado,
instantes que vuelan,
“Te quieros” abandonados.
Tus pasos hielan el tiempo,
promesas pospuestas,
kilómetros entre nuestros besos
extraviados entre distanciamientos.
¿Cuándo llegará nuestra hora?
Blanco, oro, plata.
Hoy tu silla vacía lo es para siempre,
tan solo recuerdos fugaces,
abrazos debidos,
perdones tardíos.
Hoy te recuerdo,
cada día te recuerdo,
no volverá el tiempo,
nos ha sido arrebatado.
Blanco, oro, plata.
Tiñen las calles.
pintan memorias.
Dueños del presente,
esclavos del futuro incierto.
Blanco, oro, plata.
Eres ahora silla vacía,
testigo silente,
oportunidades perdidas.
Recuerdo en el tiempo
corriendo indolente,
escapa a sus dueños,
muere antes de muerto.
Blanco, oro, plata.
Perdonar apremia.
Blanco, oro, plata.
Elegir amar es siempre la respuesta.
Tu silla vacía – Versos Dispersos



