Un pedacito para llevar

Ya no sé qué día es hoy,
ni tengo cabecita, ni tengo reloj.

¡Olvido tantas cosas!, y sé,
que no pasa nada,
confío en que no permitirás que
lo importante se vaya,
que si se marcha,
es porque no me pertenece.

Y aquí estoy, casi “desnuda”,
“desnuda” para lo que es el hoy;
descansando del mundo,
mirándote, preguntándote…
“¿Qué hago aquí yo?”

Dicen que, “no eliges a los mejores,
que eliges a quién quieres”
.
Tú y tus cositas,
a esta becaria distraída,
que solo sirve para amar, y
tampoco con mucho tino, la verdad;
que de tanta ansia, se pasa de frenada
y te lía una monumental.

Te diría que voy mejorando, pero
qué te voy a contar,
si ya sabes tú, que
poso poso, no hago;
no soy de fácil sedimentar.

Mis cositas, ya tú sabes.

Pero mira, una cosa te quiero contar,
creo que estoy entendiendo eso de
“coge tu cruz y sígueme”, eso de
“abrazar la cruz”,
porque, sí esto de no controlar el amor,
de que el corazón vuele libre,
sin ton, ni son, duele;
pero duele mogollón,
cuánto no ha de doler,
no amar ni medio bien;
ese vacío,
cuánto no ha de doler.

Ya no hay luz, pasa el silencio.
A veces besos, caras amigas,
manos tendidas, y Tú.

Siempre Tú, esperando;
esperanzando mi venida.

Y yo te miro, y
te pregunto “¿por qué yo?”.

Quisiera ver en mí lo que ves tú,
aprender a amar cada pedacito de mí,
cada agujerito que ha dejado ese trocito, que alguien ha llevado al pasar.

Lo que es la vida, gente que pasa.
A veces, me siento como ese hotel al que le van llevando las toallas,
ahora un cuadro, ahora un boli,
una taza, un albornoz.
Así, más o menos, me siento yo.

¿Dónde habrán ido a parar esos pedacitos de mí?
Me pregunto si habrán servido,
espero que sí.

Me haría tanta ilusión saber, que
con un pedacito se calentó un corazón,
se esbozó una sonrisa,
inspiró una canción.

Puede que dejase un poquito de paz,
de sosiego,
lo suficiente para descansar.

Con eso me basta.

Si te sirve, si lo necesitas,
aquí está,
un pedacito para llevar.

Un pedacito para llevar – (fiat)


Más cosas…